Errores al regar plantas en invierno que debes evitar
Por qué regar plantas en invierno requiere cambiar de estrategia
Cuando bajan las temperaturas, las plantas modifican su metabolismo de forma radical. La mayoría entra en un estado de reposo o semireposo donde su actividad se reduce al mínimo. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes al regar plantas en invierno es mantener exactamente la misma rutina que en verano, como si nada hubiera cambiado.
El resultado es predecible: exceso de riego, raíces encharcadas y plantas que empiezan a mostrar señales de estrés. Si te has preguntado por qué se ponen las hojas amarillas en invierno, la respuesta casi siempre está en el sustrato empapado, no en la falta de nutrientes ni en plagas.
En esta guía vamos a repasar todos los errores habituales, entender por qué ocurren y, sobre todo, cómo corregirlos para que tus plantas pasen el invierno sin sobresaltos.
Herramientas y materiales necesarios
Herramientas
- Medidor de humedad del sustrato – Útil si tienes muchas macetas o plantas grandes donde el dedo no llega bien.
- Regadera de pico largo – Permite regar directamente el sustrato sin mojar hojas ni tronco.
- Pulverizador con boquilla regulable – Para aportar humedad ambiental cuando sea necesario, no para empapar.
- Higrómetro ambiental – Mide la humedad relativa de la estancia, dato clave en casas con calefacción.
Materiales
- Agua reposada o templada – Fundamental para evitar el choque térmico en las raíces.
- Bandeja con guijarros o arlita – Para aumentar la humedad ambiental sin encharcar la base.
- Sustrato drenante de reserva – Por si necesitas trasplantar alguna planta con raíces dañadas.
Preparación antes de empezar
Antes de establecer una nueva rutina de riego invernal, necesitas hacer un diagnóstico de la situación actual:
- Revisa cada planta individualmente – No todas tienen las mismas necesidades. Una suculenta y un helecho viven en mundos distintos.
- Comprueba la ubicación – Las plantas cerca de radiadores o fuentes de calor se secan por arriba más rápido, pero eso no significa que necesiten más agua.
- Evalúa la luz que reciben – Menos luz equivale a menos fotosíntesis y, por tanto, menos consumo de agua.
- Observa el estado actual del sustrato – Si ya hay señales de exceso de riego (hojas amarillas, base blanda del tallo), hay que actuar antes de seguir regando.
Un truco que funciona muy bien: anota en una libreta o en el móvil cuándo riegas cada planta durante un par de semanas. Te sorprenderá ver el patrón real frente a lo que creías estar haciendo.
Errores más comunes al regar en invierno y cómo solucionarlos
Error 1: Mantener la misma frecuencia de riego que en verano
Este es el fallo número uno y el responsable de la mayoría de plantas que no sobreviven al invierno. Durante los meses fríos, la regla general es reducir el riego a la mitad o incluso menos.
¿Por qué? La planta apenas transpira, la evaporación del sustrato es mínima y las raíces no están absorbiendo agua activamente. Todo ese exceso se queda estancado, creando el ambiente perfecto para hongos y pudriciones.
Solución práctica: Si en verano regabas cada 3-4 días, empieza por espaciarlo a 7-10 días y observa. Algunas plantas pueden necesitar riego solo cada 2-3 semanas en invierno.
Error 2: Regar sin comprobar el sustrato
La superficie de la tierra puede parecer completamente seca mientras que a dos o tres centímetros de profundidad sigue habiendo humedad de sobra. Regar "por si acaso" o "porque tocaba" es una receta para el desastre.
Solución práctica: Introduce el dedo índice hasta el segundo nudillo en el sustrato. Si notas humedad, no riegues. Si tienes dudas, espera un par de días más. En invierno, el exceso de riego invierno causa muchos más problemas que quedarse corto.
Error 3: Usar agua fría directamente del grifo
El agua que sale del grifo en invierno puede estar a 8-10°C o menos. Aplicar esa agua directamente sobre raíces que están a temperatura ambiente (18-22°C) genera un estrés térmico considerable, especialmente en especies tropicales como potos, monsteras o calatheas.
Solución práctica: Llena la regadera y déjala reposar en la misma estancia que las plantas durante al menos una hora. Así el agua alcanza temperatura ambiente de forma natural.
Error 4: Confundir sustrato seco en superficie con necesidad de riego
En hogares con calefacción, el aire caliente y seco reseca la capa superior del sustrato rápidamente. Esto crea un engaño visual que lleva a regar más de lo necesario.
Si te preguntas cómo regar las plantas en casa con calefacción, la clave está en entender que la relación entre riego y calefacción plantas es más compleja de lo que parece: el problema no es que el sustrato necesite más agua, sino que el ambiente necesita más humedad.
Solución práctica: Comprueba siempre en profundidad, no solo en superficie. Si el ambiente está muy seco, aumenta la humedad ambiental (bandeja con guijarros y agua, humidificador) en lugar de aumentar el riego.
Error 5: Dejar platos con agua estancada bajo las macetas
Parece práctico, pero mantener la base de la maceta siempre en contacto con agua asfixia las raíces y crea un caldo de cultivo para hongos. Las raíces necesitan ciclos de humedad y sequedad para respirar.
Solución práctica: Riega, espera 15-20 minutos y vacía el agua sobrante del plato. Sin excepciones. Si te cuesta acordarte, pon una alarma en el móvil.
Error 6: Pulverizar en exceso o a destiempo
El pulverizador es una herramienta útil, pero mal usada genera más problemas que beneficios. Pulverizar por la tarde, cuando las temperaturas bajan, o en estancias frías favorece la aparición de hongos en las hojas.
Además, no todas las plantas necesitan pulverización. Las plantas hojas amarillas invierno a veces muestran ese síntoma precisamente por exceso de humedad en el follaje, no por falta de ella.
Solución práctica: Si pulverizas, hazlo por la mañana para que las hojas tengan todo el día para secarse. Evita pulverizar plantas que no lo necesitan (suculentas, cactus, sansevierias, ficus).
Error 7: Tratar igual a todas las plantas
Cada especie tiene necesidades diferentes. Una suculenta puede pasar perfectamente un mes sin riego en invierno, mientras que un helecho necesita humedad ambiental constante (pero no necesariamente más agua en el sustrato).
Solución práctica: Agrupa mentalmente tus plantas en tres categorías: las que necesitan muy poco riego (suculentas, cactus, sansevierias), las que necesitan riego moderado (potos, filodendros, ficus) y las que necesitan humedad ambiental alta pero riego controlado (helechos, calatheas, marantas).
Proceso paso a paso para establecer una rutina de riego invernal
Paso 1: Haz un inventario de tus plantas
Anota qué plantas tienes, dónde están ubicadas y a qué categoría de riego pertenecen. Esto parece trabajo extra, pero te ahorrará muchos problemas.
Paso 2: Establece un día de revisión semanal
En lugar de regar por calendario, elige un día a la semana para comprobar TODAS las plantas. Palpa el sustrato de cada una y riega solo las que realmente lo necesiten.
Paso 3: Ajusta el agua según la planta
Cuando riegues, hazlo a fondo pero sin encharcar. El agua debe salir por los agujeros de drenaje. Espera 15-20 minutos y vacía el plato.
Paso 4: Monitoriza la humedad ambiental
Si tienes calefacción fuerte, la humedad ambiental puede caer por debajo del 30%, lo cual es problemático para muchas plantas tropicales. Un higrómetro barato te dará esta información.
Paso 5: Ajusta según los resultados
Durante las primeras semanas, observa cómo responden las plantas. Si alguna muestra hojas amarillas, tallo blando o pérdida de hojas, reduce aún más el riego.
Señales de alarma: cómo detectar el exceso de riego
Estas son las señales claras de que has regado demasiado:
- Hojas amarillas que empiezan por las inferiores – La planta está "ahogándose" desde abajo.
- Hojas blandas o con textura de papel mojado – Las células se están descomponiendo por exceso de agua.
- Base del tallo oscura o blanda – Señal de pudrición activa. Si llegas a este punto, puede que ya sea tarde.
- Olor a podrido en el sustrato – Las raíces se están descomponiendo.
- Presencia de hongos visibles – Moho blanco o verde en la superficie del sustrato.
Si detectas estas señales, deja de regar inmediatamente. Saca la planta de la maceta, revisa las raíces (las sanas son blancas o marrones claras, las podridas son negras y blandas), elimina las dañadas y trasplanta a sustrato seco.
Consejos finales y mantenimiento
La regla de oro para el invierno es simple: ante la duda, no riegues. La inmensa mayoría de plantas de interior soporta mucho mejor un periodo de sequía que el encharcamiento constante.
Otros consejos que marcan la diferencia:
- Reduce también el abonado – En invierno las plantas no necesitan nutrientes extra porque no están creciendo activamente.
- Mantén las plantas alejadas de corrientes de aire frío – Las ventanas que se abren con frecuencia o las zonas de paso pueden generar estrés adicional.
- No muevas las plantas constantemente – Cada cambio de ubicación supone un periodo de adaptación.
- Limpia las hojas periódicamente – El polvo reduce la capacidad de la planta para captar la escasa luz invernal.
Con estos ajustes, tus plantas no solo sobrevivirán al invierno: llegarán a primavera más fuertes y preparadas para un nuevo ciclo de crecimiento.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué se ponen las hojas amarillas en las plantas en invierno?
Las hojas amarillas, especialmente las inferiores, suelen ser señal de exceso de riego. En invierno las plantas consumen menos agua y el sustrato permanece húmedo más tiempo, lo que provoca pudrición de raíces y falta de oxígeno.
¿Cada cuánto tiempo debo regar mis plantas en invierno?
No hay una frecuencia universal. Debes comprobar el sustrato con el dedo o medidor de humedad antes de cada riego. La mayoría de plantas necesitarán agua cada 10-15 días en invierno, mucho menos que en verano.
¿Cómo afecta la calefacción al riego de plantas en invierno?
La calefacción reduce la humedad ambiental, haciendo que la superficie del sustrato se seque más rápido. Esto puede engañarte para regar demasiado. Mejor usar un higrómetro y bandejas con guijarros húmedos para aumentar la humedad sin encharcar.
¿Es malo usar agua fría del grifo para regar en invierno?
Sí, el agua fría puede causar choque térmico en las raíces y dificultar la absorción de nutrientes. Siempre usa agua reposada a temperatura ambiente (24-48 horas) o ligeramente templada.
¿Todas las plantas necesitan el mismo riego en invierno?
No, es uno de los errores más graves. Las suculentas apenas necesitan agua, mientras que plantas tropicales como helechos necesitan más humedad ambiental. Haz un inventario y trata cada planta según sus necesidades específicas.
¿Cómo saber si estoy regando demasiado mis plantas en invierno?
Señales clave: hojas amarillas desde abajo, tallo blando en la base, olor a podrido en el sustrato, presencia de moho o hongos, y hojas con textura de papel mojado. Ante estos síntomas, deja de regar inmediatamente.